Sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979.
La Medina de Túnez es uno de los conjuntos urbanos históricos más completos y mejor conservados del mundo islámico. Fundada a finales del siglo VII, se desarrolló a lo largo de sucesivas dinastías islámicas y se convirtió en la capital de Ifrikiya. La medina representa una ciudad viva moldeada por siglos de continuidad social, política y religiosa.
Su trazado compacto y orgánicamente evolucionado se compone de calles sinuosas y estrechas, callejones sombreados y más de 700 monumentos, incluyendo mezquitas, madrasas, mausoleos, palacios y zocos tradicionales. La Mezquita de Al-Zaytuna, en el corazón de la medina, es un símbolo de autoridad espiritual y patrimonio intelectual, con orígenes en el siglo VIII. Puertas urbanas como Bab el-Bhar y Bab Jedid, y residencias palaciegas como Dar Ben Abdallah y Tourbet el Bey, reflejan una mezcla de estilos arquitectónicos andalusí, otomano e indígena.
Las viviendas son generalmente introvertidas, con patios centrales, salas abovedadas, intrincados azulejos y elementos tallados en madera. Los zocos conservan oficios tradicionales como la talabartería, el textil, la perfumería y la artesanía en cobre. Estas actividades económicas y culturales han contribuido a la continuidad de la medina como un centro urbano vibrante.
Hoy en día, la medina sigue densamente habitada y activa, aunque enfrenta presiones modernas como el envejecimiento de infraestructuras, la alta densidad poblacional y la intrusión comercial. Sin embargo, estrategias coordinadas de conservación, apoyadas por autoridades nacionales y cooperación internacional, se centran en preservar la integridad arquitectónica, los espacios públicos y las tradiciones artesanales.
La Medina de Túnez no es solo un monumento del pasado, sino un espacio urbano dinámico donde el patrimonio se vive, se transmite y se renueva cada día.
Fuente: UNESCO World Heritage Centre.





