Premio al Edificio del Año y Premio Especial Zévaco en la 2a edición de los YMAA.
Texto cortesía de YMAA.
El “Ribat Bioclimático” es un proyecto de arquitectura doméstica situado en la capital marroquí, en un barrio de la segunda mitad del siglo XX al sur de Rabat. La parcela que acoge el proyecto ha permanecido durante mucho tiempo como un diente hueco en el tejido urbano, en parte debido a su configuración y a su entorno edificado inmediato. Por un lado, está rodeado de viviendas unifamiliares, y por el lado de la calle, da a una gran fachada orientada al oeste de casas adosadas de varias plantas. El reto consistía en transformar esta parcela trapezoidal en un remanso de espacio habitable, donde las ambiciones del proyecto pudieran parecer a primera vista difíciles de conciliar con un marco normativo estricto. El proceso de diseño se basó en el “savoir-habiter” marroquí, fruto de un rico patrimonio arquitectónico y vernáculo, un dinámico ecosistema de artesanos y conocimientos técnicos, y un auténtico intercambio y diálogo con las autoridades de instrucción.

Esta casa singular se esfuerza por hacer coexistir el deseo de apertura y el de intimidad, combinando espacios de convivencia para recibir a amigos y familiares con otros que ofrecen la posibilidad de un retiro tranquilo. Alineada con la calle, presenta un aspecto monolítico y silencioso, cuyos contornos y bordes salientes son remodelados perpetuamente por la trayectoria del sol. Aunque compacta e introvertida a primera vista, una vez dentro, esta arquitectura revela una sensualidad y generosidad que se despliega en tres niveles, donde se difuminan los límites exterior/interior. El atrio, auténtico“wasst-eddar” en el corazón de la casa, desempeña un papel clave en la organización espacial, articulando y conectando todos los niveles. Su espectacular volumen, magnificado por la iluminación cenital natural proporcionada por las chimeneas solares, es un espacio sin definición precisa, para explorar en tres dimensiones y donde se juega un teatral elogio de la sombra. Las verticales se extruyen, las horizontales se estiran y los recorridos se multiplican. Esta arquitectura se adorna con una materialidad sobria y despejada, basada en una composición de contrastes y yuxtaposiciones de texturas sencillas, que dan protagonismo a distintos savoir-faire: acero revestido de calamina con acabado de pátina y cera, piedra de Taza lijada o abujardada y hormigón en bruto. Este último, desterronado a mano y protegido con un simple tinte hidrófugo, se deja ver por dentro y por fuera en su forma más simple.

El diseño de esta arquitectura doméstica también ha consistido en demostrar la posibilidad de un enfoque virtuoso, proponiendo un modo de vida pensado en relación con las estaciones. De este modo, se tiene en cuenta la vida del edificio, aprovechando al máximo las características espaciales y arquitectónicas para garantizar un confort optimizado y reducir el consumo de energía. La casa aplica los principios de la arquitectura bioclimática para encontrar compromisos entre la luz natural y el confort térmico en invierno y en verano, aprovechando al máximo las orientaciones cardinales, la radiación solar y la circulación natural del aire.
Este proyecto va más allá de la herencia modernista marroquí y de la arquitectura residencial genérica al proponer un espacio habitable contemporáneo que se inspira humildemente en la tipología de los riads y sus variantes rurales, los menzeh, dos expresiones del “savoir-habiter” marroquí y mediterráneo en el sentido más amplio. Por su organización y método de construcción, este proyecto tiene una claridad y legibilidad particulares. La sencillez de su arquitectura refuerza la identidad singular de su puesta en escena. Se inspira en la estética despojada y monolítica de los ribats, fortalezas medievales del paisaje rabati que dieron nombre a la ciudad. Su apariencia engañosamente hermética intriga y despierta la curiosidad, revelando sólo lo esencial.











