© United Nations Economic Commission for Africa.
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Inaugurado en 1961 por el emperador Haile Selassie, el Africa Hall de Addis Abeba fue durante décadas el símbolo tangible de la unidad y la independencia africana. Diseñado por el arquitecto italiano Arturo Mezzedimi, este edificio modernista albergó la Comisión Económica para África de la ONU y representó el optimismo de una era en la que los nuevos Estados africanos soñaban con un continente fuerte y autónomo.
Tras más de diez años de trabajos y una inversión de unos 57 millones de dólares, el estudio australiano Architectus (en colaboración con expertos locales) ha completado una restauración ejemplar que acaba de recibir el World Monuments Fund / Knoll Modernism Prize 2026. Es la primera vez que un proyecto africano se lleva este galardón internacional, dedicado a la conservación del patrimonio modernista.

La intervención ha sido delicada y profunda: se respetó el espíritu original del edificio —sus mosaicos, mobiliario diseñado por Mezzedimi, estructura de hormigón y grandes ventanales— mientras se actualizaba su eficiencia energética, accesibilidad y funcionalidad para el siglo XXI. Millones de azulejos fueron restaurados uno a uno, y el hall volvió a convertirse en un espacio vivo para diplomacia, cultura y encuentros panafricanos.
Más allá de los aspectos técnicos, esta restauración tiene un fuerte componente emocional. Devuelve a Etiopía uno de sus iconos más queridos, recordándonos que el modernismo no fue solo una importación europea: fue una herramienta de nation-building adaptada a contextos africanos. Hoy, el África Hall no solo cuenta la historia de la independencia; la continúa con dignidad y mirada hacia el futuro.




